Código QR para imprimir en 3D
Pega tu enlace, elige colores y descárgalo como imagen o como objeto 3D a dos colores, listo para tu impresora: llavero, soporte de mesa o placa. Gratis, sin registro.
Cómo funciona, en 3 pasos
- 1
Pega tu enlace
La carta, tu ficha de Google, tu Instagram o la wifi del local. El código se dibuja al instante mientras escribes.
- 2
Dale tu estilo
Elige la forma de los puntos, los dos colores y, si quieres, tu logo o un emoji en el centro. La vista 3D se actualiza sola.
- 3
Descarga e imprime
PNG o SVG para usarlo en pantalla y papel, o el archivo 3MF con los dos colores ya dentro para llevarlo directo a tu impresora.
Ideas de uso
Un QR impreso en 3D dura lo que dure el negocio
Un código QR pegado en papel se moja, se despega y acaba arrugado debajo de un vaso. Impreso en 3D pasa a ser una pieza sólida que se limpia con un paño, aguanta el trasiego de las mesas y no se cae con el aire acondicionado. Es la diferencia entre un cartelito que hay que reponer cada mes y un objeto que forma parte del local.
La clave para que funcione no es el diseño, es el contraste. Un lector de móvil necesita distinguir con claridad los cuadraditos oscuros del fondo claro, y en una pieza impresa eso solo se consigue con dos filamentos de colores distintos. Por eso esta herramienta genera un archivo 3MF en lugar del clásico STL: el 3MF guarda dentro el color de cada parte, así que al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura verás la base y el código ya separados, cada uno con su color asignado. Con un STL tendrías dos ficheros sueltos, sin color, que hay que colocar a mano en la misma posición.
Qué mirar antes de darle a imprimir
El tamaño de cada módulo —cada cuadradito del código— manda sobre todo lo demás. Por debajo de 1,5 mm la boquilla redondea las esquinas, los cuadrados se tocan entre sí y el patrón deja de leerse aunque a la vista parezca correcto. Como el número de módulos depende de cuántos caracteres lleva el enlace, un enlace largo te obliga a hacer la pieza más grande. Si tu URL es kilométrica, acórtala antes: ganarás módulos más gruesos y una impresión mucho más limpia. La herramienta calcula esa medida en vivo y te la pone en rojo cuando se queda corta.
La altura del relieve conviene dejarla entre 1 y 2 mm; 1,2 mm es el punto dulce, suficiente para que el cambio de color quede limpio sin alargar la impresión. Y si añades un logo en el centro, ten en cuenta que tapa módulos: subimos automáticamente la corrección de errores al nivel máximo para compensarlo, pero escanea la vista previa con el móvil antes de lanzar una tanda de cincuenta llaveros.
Tres objetos, tres situaciones
El soporte de mesa está inclinado a propósito para que se imprima sin soportes y para que el código quede de cara al cliente sentado: es el formato de las cartas y del «déjanos una reseña» junto a la caja. El llavero lleva su agujero para la anilla y funciona como recuerdo de evento o como tarjeta de visita que no se tira. La placa, con dos agujeros para colgar, es la que acaba en la pared de un apartamento turístico con la wifi o en el stand de una feria.
Todo el proceso —generar el código, calcular el relieve, montar el archivo 3D— ocurre dentro de tu navegador. No hay cuenta que crear, ni servidor que reciba tu enlace, ni límite de descargas.